lunes, 25 de abril de 2016

El cerebro adicto

Verónica Guerrero Mothelet

Hoy en día las adicciones son un tema conocido y común, amigos, familiares  colegas adictos al alcohol, al tabaco, a medicamentos legales o a drogas ilícitas. Distintas, pero todas con una  respuesta conductual similar, una misma reacción química en el cerebro.

Una adicción es una enfermedad crónica caracterizada por la búsqueda y el uso compulsivo de una sustancia a pesar de saber los daños que ocasiona, y es tratable, aunque no se consiga una cura definitiva.

En la década de 1930 cuando se empezaba a estudiar la conducta de los adictos, se atribuía el problema de las adicciones a una moralidad deficiente y falta de fuerza de voluntad. Propiciando que los individuos fueran rechazados en lugar de prevenir y atender el problema.

La investigación de la mexicana-estadounidense Nora Volkow directora del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas de Estados Unidos (NIDA, por sus siglas en inglés), llevó al descubrimiento de la influencia de drogas sobre diversas partes del cerebro a través de imágenes cerebrales.

Algunas zonas del cerebro que se alteran son el tallo cerebral, que controla el ritmo cardiaco, la respiración y el sueño; la corteza cerebral, que procesa la información sensorial y nos permite pensar, planear, resolver problemas y tomar decisiones, y el sistema límbico, donde se aloja el llamado circuito de recompensa del cerebro. Dicho sistema motiva al individuo a repetir conductas necesarias para la supervivencia.

Algunos efectos de las sustancias adictivas más comunes, según el  National Institute on Drug Abuse, son:

·         Nicotina. Es muy adictiva y al fumarse eleva el riesgo de cáncer, enfisema, trastornos bronquiales y problemas cardiovasculares.
·         Alcohol. Su consumo puede dañar el cerebro y la mayoría de los órganos. Las áreas cerebrales especialmente vulnerables a esta droga son la corteza cerebral (funciones ejecutivas), el hipocampo (memoria y aprendizaje) y el cerebelo (coordinación de movimientos).
·         Mariguana. Puede dañar la memoria y el aprendizaje de corto plazo, la capacidad de concentración y la coordinación. Aumenta el ritmo cardiaco y puede perjudicar los pulmones, así como elevar el riesgo de desarrollar psicosis en personas vulnerables.
·         Inhalables. Sustancias volátiles que se encuentran en muchos productos caseros, como pinturas, pegamentos y algunos aerosoles. Son extremadamente tóxicos y pueden dañar el corazón, los riñones, los pulmones y el cerebro.
·         Cocaína. Estimulante que por la brevedad de sus efectos se suele consumir varias veces en una sola sesión. Puede provocar graves consecuencias médicas relacionadas con el corazón y los sistemas respiratorio, nervioso y digestivo.

Progreso de la adicción


Según el doctor Ruben Baler, científico del NIDA esta enfermedad inicia cuando las personas utilizan sustancias para alcanzar la euforia, convirtiéndose rápidamente en enfermedad en quienes las utilizan en forma frecuente.

El cerebro empieza a adaptarse a la sustancia y aparecen los primeros signos de dependencia.

Signos de alerta en un consumidor:

·         Consumir la droga de manera regular
·         Imposibilidad de dejarla
·         Gastar en droga más de lo que se tiene
·         Extralimitarse para obtener droga (incluso robar)
·         Sentir que se necesita la droga para funcionar cotidianamente.

La mayoría de las drogas interfieren con la actividad de un neurotransmisor llamado dopamina, que desempeña un papel fundamental en las sensaciones de placer. La doctora María Elena Medina Mora Icaza, directora del Instituto Nacional de Psiquiatría "Ramón de la Fuente Muñiz" (INPRF) explica que el cerebro está condicionado a repetir conductas que permiten la supervivencia y las drogas actúan produciendo una activación mucho mayor de la que ocurre en las situaciones naturales de recompensa. Así, cuando falta la droga el cerebro ya no cuenta con dopamina suficiente y la persona deja de disfrutar cosas naturalmente placenteras, lo que conduce a la apatía y a la depresión.

En el individuo que ha llegado a esta etapa, la falta de droga provoca el llamado síndrome de abstinencia, con síntomas como ansiedad, irritabilidad, náuseas, insomnio, episodios de sudoración, temblores y psicosis, y puede llevar a la muerte.

¿Qué conduce a una adicción?


La propensión a las adicciones proviene de varios factores biológicos y ambientales. "Los factores genéticos más o menos explican 40 o 60% del riesgo total. El resto son factores ambientales, sociales, culturales, dietéticos. Todo tipo de factores que no entran en el biológico", señala Baler.

Es decir, en esto juega un papel importante tanto la persona de forma biológica y su entorno. Incluso si un individuo tuviera genes que propician el comportamiento adictivo, si en su entorno no se usan drogas o si sus compañeros y amigos no las consume, será muy improbable que desarrolle.

Según Baler, se puede definir la vulnerabilidad de las personas ante las adicciones, a través de los siguientes factores de riesgo:

·         Conducta agresiva temprana
·         Habilidades sociales deficientes
·         Ausencia de supervisión paterna
·         Compañeros/amigos que abusan de sustancias
·         Disponibilidad de la droga
·         Pobreza

Un dato importante es la relación que existe entre un producto adictivo y su aceptación en la sociedad, que por lo tanto propicia que sea más sencillo conseguirla. Tal es el caso del alcohol y la nicotina, que se encuentra en los cigarrillos.

Juventud: Factor de riesgo


"Toda la parte del cerebro que es responsable del juicio, raciocinio y control de la conducta se desarrolla hasta los veintitantos años", explica la doctora Medina Mora. Evidentemente esta etapa representa el momento en que se desarrollan todas las conexiones cerebrales y exponerlo las drogas tiene consecuencias más dañinas. Las investigaciones sugieren que en este caso las consecuencias de su uso duran mucho más.

Algunos datos importantes


1.       Aproximadamente 60% de las personas con problemas de abuso de sustancias tienen también una enfermedad psiquiátrica.
2.       El uso de drogas como la mariguana en edades tempranas aumenta el riesgo de depresión.
3.       El riesgo de padecer esquizofrenia aumenta entre una y siete veces en quienes empezaron a fumar mariguana antes de los 25 años.
4.       "Las drogas también son un problema social con muchas facetas porque tener un adicto en la familia la modifica, afecta su calidad de vida y tiene un impacto emocional, económico y social". (Medina Mora)
5.       Los tratamientos ante una adicción pueden variar dependiendo de las funciones que hay que reparar en el individuo; ya sea por medio de fármacos, terapias cognitivo-conductuales, o intervenciones de motivación.

Primero, prevenir


Son muchas las sustancias que pueden provocar una adicción, además de los factores tanto biológicos como ambientales que hacen vulnerable a un individuo. Las consecuencias del abuso de ellas, y el tipo de tratamiento, que como enfermedad que es, se requería, pero para no llegar a necesitar tratamiento Rubén Baler propone la prevención universal: "Evitar todo lo que sabemos que es dañino y tratar de promover y enaltecer lo que sabemos que es positivo".


Además de esto, luchar y promover políticas que reduzcan y eliminen por completo la venta de alcohol, tabaco e inhalantes a adolescentes, sustancias “gancho” hacia otras más fuertes. Proteger a los adolescentes de las drogas es fundamental, "pues toda la evidencia de salud pública nos habla de un riesgo mayor" en la adolescencia. Al documentar tanto la investigación que ha realizado la doctora Nora Volkow como la que ha financiado el Instituto Nacional de Psiquiatría se encontraron todos los elementos que definen la adicción como una enfermedad tratable. Ahora la política pública debe reunir esta evidencia científica, compartirla con la población y convertirla en una convicción social.

¿Por qué has elegido ese tema? 
Me parece un tema de actualidad, y aunque pueda parecer trillado, se mantiene como un tema de gran relevancia, por las repercusiones que tiene, tanto en el individuo como en la sociedad en genera, y la gran necesidad que existe de difundir información y prevenir la adicción.

¿De dónde partiste para empezar a escribir?
Primeramente realice una lectura general, para conocer como estaba conformada la lectura, y así comenzar a trabajar mi texto, basándome en el articulo y el conocimiento previo sobre el tema.

martes, 22 de marzo de 2016

¿Qué es ser un estudiante en línea?

La modalidad de estudios en línea incorpora el uso de las TIC, en esta modalidad el proceso educativo se concibe más como un proceso de aprendizaje que de enseñanza para las personas que participan. El aprendizaje en la modalidad de estudios en línea se lleva cabo en un Ambiente Virtual de Aprendizaje (AVA), el cual engloba una visión conjunta del cómo se enseña pero sobre todo del cómo se aprende y se elabora a partir del establecimiento de objetivos de aprendizaje, incorporando actividades y experiencias de aprendizaje estimulantes.
El rol del estudiante en línea
El estudiante en línea se diferencia de un estudiante en la modalidad tradicional porque tiene una actitud de ir al frente, proactiva, no espera a que sucedan las cosas o que el maestro le diga que tiene que hace, por el contrario, se convierte entonces en el actor principal en su educación y responsable de cómo y cuánto aprenderá. Esto, involucrándose en el proceso y preparándose significativamente para participar en el curso.
Un aspecto relacionado a lo anterior es el dinamismo y elaboración en la participación que desarrolla el estudiante. En una modalidad presencial, el alumnos puede mantenerse solo escuchando sin la intención de hacer una intervención, en cambio en la modalidad en línea existen recursos tecnológicos que generan registros para que el docente identifique si el estudiante participa o no.
El estudiante en línea no se encuentra sujeto a los horarios y a los espacios físicos para poder estudiar; es él mismo quien determina donde, como, cuando, y cuanto estudia. Esto hace incluyente a la modalidad, ya que permite que cualquier persona, se incorpore a estudiar. Lo único necesario será el acceso a internet. Sin embargo, hay que tomar en cuenta que pese a que la modalidad de estudios en línea es flexible existen tiempos de entrega, por lo que el estudiante debe ser ordenado y responsable en su forma de estudio y realización de actividades.
Si el estudiante de la modalidad presencial tiene una duda o inquietud, no siempre la externa al profesor y el grupo de compañeros, en el caso del estudiante en línea existe la facilidad de compartir las dudas en público (mediante foro de discusión) así como en privado (mensajería interna, correo electrónico), teniendo en cuenta que deberá esperar pacientemente la respuesta del Docente entre las próximas 24 y 48 horas, o bien buscar interactuar con los compañeros para intercambiar dudas y recibir realimentación.
El estudiante en línea contará con una serie de materiales recomendados por los desarrolladores del curso, el docente también podrá sugerirle materiales extra para reforzar el conocimiento, pero cuando el estudiante tiene como principal herramienta a la red de amplitud mundial existe la posibilidad de que si surge una duda, una inquietud o simplemente el interés de profundizar en algún tema o de buscar fuentes de información adicionales el estudiante pueda obtener material de estudio adicional por lo que aumentan las posibilidades de extender sus conocimientos, la curiosidad y la internet pueden resultar una combinación interesante para el estudiante en línea, claro está, buscando la confiabilidad de las fuentes y de esta manera potenciar sus conocimientos y experiencias de aprendizaje.
En esencia, un estudiante es como cualquier otra persona y experimenta una gama de emociones a lo largo de diferentes momentos de su vida y el proceso de aprendizaje no es ajeno al manejo de las emociones, por lo que a continuación se muestran algunas sugerencias que pueden resultar de interés para quienes formen parte de un proceso educativo:
Recomendaciones Interpersonales para el estudiante en línea
· Identificar e interpretar nuestras emociones y reconocer el efecto que tienen en nosotros mismos y en los demás.  Controlar y manejar nuestras emociones y el cómo reaccionamos para así poder adaptarnos a las circunstancias que todo el tiempo están cambiando a nuestro alrededor.
· Identificar, comprender y responder ante las circunstancias, para atender y entender a los demás.
Las competencias interpersonales constituyen herramientas básicas para el desarrollo humano. En la medida que el estudiante en línea desarrolle y potencie las habilidades tanto académicas como interpersonales, el estudiante podrá en paralelo superar retos propios a su vida académica. El proceso de aprendizaje llevará al estudiante a pensar creativamente, a desarrollar y potenciar el desarrollo de habilidades científicas, tecnológicas y sociales que favorezcan la toma de decisiones, la solución de problemas, la integración, organización y comprensión de la información, pero principalmente el aprender a aprender.
Retos para el estudiante en línea
· Cuestionar, replantear, investigar e idear nuevas formas de descubrir, con el impulso de seguir explorando y generar la oportunidad para obtener más conocimientos.
· Adaptarse al trabajo en un entorno cambiante, valiéndose de la creatividad, la comunicación, la colaboración y la resolución de problemas.
· Optimizar la comunicación escrita, prácticamente es el recurso más sólido para expresarse en la modalidad en línea, por lo que se deberá optimizar el uso de la gramática, sintaxis y semántica.
Para concluir, la educación en línea no tiene por qué concebirse como fácil o difícil, el estudiante en línea tiene ante sí la oportunidad de marcar su propio ritmo de aprendizaje y de trazar sus horizontes de estudio de acuerdo con sus metas académicas